Juegos ayudan al rendimiento escolar en escuelas vulnerables
Un programa de Fundación Cap en colegios vulnerables del país mejoró la impactante realidad de estos planteles: en Atacama, el 58% de los niños de cuarto básico no leía, cifra que bajó a 42% luego de seis meses de intervención. Una sala de clases de cuarto básico en la que la mitad de los niños no puede leer. Es una caricatura, pero es lo que encontraron los especialistas de la Fundación Chile, quienes, ejecutando un proyecto de lenguaje y matemáticas de la Fundación Cap, hicieron un diagnóstico de lectura en escuelas vulnerables del norte del país. En ocho escuelas de las comunas de Caldera, Copiapó y Huasco con un bajo nivel de Simce, 630 niños de cuarto básico se sometieron, en mayo de 2007, a una prueba de velocidad lectora, la que determina el proceso de lectura de los estudiantes. El 58% no leía. Además, se hizo una medición de primero a cuarto básico, a 1.600 niños de las mismas ocho escuelas. El 45% de ellos tenía las habilidades necesarias en lectura y escritura para su nivel. Las cifras fueron tan bajas, que se suspendió el trabajo proyectado para matemáticas, enfocarse en la lectura y establecer medidas remédiales urgentes. El programa "Mejor Escuela" abarca este año a 17 escuelas del norte del país.
En él, se aplican estrategias remédiales para los estudiantes que están atrasados y también un sistema para incentivar el aprendizaje en primero básico. La más importante es la de los "juegos verbales", un cuento gigante con dibujos, en el que los estudiantes van armando la historia, con palabras aquellos que saben leer y escribir y con dibujos los que no saben.
Los resultados fueron asombrosos: en seis meses, los niños de cuarto básico que no leían bajaron en un 16% y los de primero a cuarto básico con habilidades de lectura y escritura aumentaron en un 27%.
Los juegos verbales consisten en crear un texto de manera lúdica, a través de una lámina gigante que contiene una historia escrita, pero que, además, reemplaza algunas palabras con dibujos. Los niños van poniendo una letra en la lámina para formar una palabra y descifrando el significado del texto, ayudados por los dibujos. Así, los que no saben leer se apoyan en los que van más avanzados.
lunes, 15 de diciembre de 2008
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